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Taller Grado 7° Julio- 16 – 2026

Aquí el taller, por favor tener todos los apuntes al día

Domina la Puntuación: La Raya, el Guion, el Paréntesis y las Comillas

La Raya (o Guion Largo)

La raya, también conocida como guion largo (—), es un signo de puntuación que a menudo se confunde con su “prima” más corta, el guion. Sin embargo, tienen funciones muy distintas y es ¡pilas! saber diferenciarlas. La raya es más larga que el guion y se utiliza principalmente para introducir diálogos, para intercalar aclaraciones o para señalar incisos dentro de una oración, dándole un toque de fluidez y elegancia al texto. Piénsenla como una forma de abrir un pequeño desvío en el camino principal de la oración, pero que sigue conectado al destino final.

Uno de sus usos más comunes, y que verán a la lata en novelas y cuentos, es para introducir las intervenciones de cada personaje en un diálogo. Cuando un personaje habla, su voz es precedida por una raya, y si el narrador interviene para describir una acción o dar una explicación, se encierra entre rayas. Por ejemplo, si en una historia alguien dice: “—Qué frío hace hoy —comentó Juan, tiritando—, parece que va a llover a cántaros”. Aquí, las rayas nos indican quién habla y dónde el narrador intercala su descripción. Es fundamental recordar que después de la raya que introduce el diálogo, no se deja espacio si le sigue una palabra.

Además de los diálogos, la raya se usa para introducir incisos o explicaciones dentro de una oración, especialmente cuando estas interrupciones son un poco más extensas o tienen un peso mayor que las que se harían con comas. Aunque a veces los paréntesis pueden cumplir una función similar, la raya suele dar más énfasis al contenido que encierra, como si la información fuera una parte importante del flujo de la idea principal. Por ejemplo: “Mis abuelos —aquellos que vivieron toda su vida en el campo cerca de Medellín— siempre contaban historias fascinantes”. Aquí, la raya resalta la aclaración sobre los abuelos, integrándola de manera más marcada en la oración.

El Guion (o Guion Corto)

A diferencia de la raya, el guion (-) es un signo de puntuación más corto y tiene funciones más específicas, casi siempre relacionadas con la unión o la división de elementos. Es como un pegante de palabras o un cortador preciso que nos ayuda a manejar el espacio en la escritura. Es muy importante que no se nos confunda con la raya, pues sus usos son bien distintos y usarlos mal podría cambiar el sentido o la estructura de una frase.

El guion se utiliza principalmente para unir dos elementos que forman una palabra compuesta, especialmente cuando estos elementos tienen un valor equivalente o cuando uno modifica al otro. Un ejemplo clásico en nuestro día a día son las relaciones costo-beneficio, las rutas Cali-Palmira o los partidos de fútbol colombo-venezolanos. También lo usamos para unir prefijos a nombres propios, como en la expresión “pro-Derechos Humanos”. El guion les da un sentido de unidad a estas combinaciones, pero manteniendo la identidad de cada parte.

Otro uso muy práctico y cotidiano del guion es para dividir una palabra al final de un renglón. Cuando no nos cabe una palabra completa en la línea, la partimos en sílabas y ponemos un guion para indicar que la palabra continúa en la siguiente línea. Es vital saber separar las palabras por sílabas correctamente para evitar errores. Por ejemplo, si la palabra “computadora” no cabe, podemos escribir “compu-” en un renglón y “tadora” en el siguiente. ¡Eso sí, no se debe dejar una sola letra en un renglón! Además, el guion también se usa para establecer intervalos, como un rango de fechas (1990-2000) o para numerar documentos (documento-001).

El Paréntesis

Los paréntesis ( ) son como pequeños bolsillos o recuadros donde guardamos información adicional, aclaraciones o datos que, aunque son relevantes, no forman parte esencial de la estructura principal de la oración. Nos permiten introducir información extra sin interrumpir de forma brusca el ritmo del texto principal. Son muy útiles para que un texto sea completo sin que su idea central se vuelva pesada o difícil de seguir.

Uno de los usos más frecuentes del paréntesis es para intercalar fechas, lugares, el nombre de un autor, abreviaturas, acrónimos o cualquier otro dato aclaratorio que complemente la información que estamos dando. Por ejemplo: “Gabriel García Márquez (Aracataca, 1927 – Ciudad de México, 2014) fue uno de los escritores más grandes de nuestro país”. También son muy prácticos para añadir la traducción de una palabra o expresión, como cuando leemos: “Aprendí el significado de carriel (bolso de cuero típico de Antioquia)”.

Además, en obras de teatro, los paréntesis se utilizan para encerrar las acotaciones, que son las indicaciones del autor sobre cómo deben actuar los personajes, sus gestos o el ambiente. Por ejemplo: “ANA (Entra corriendo y agitada): ¡Llegué tarde!”. Otra función interesante es cuando queremos ofrecer varias opciones dentro de un texto, como en “Estimado(a) estudiante”, donde el paréntesis permite incluir tanto la forma masculina como la femenina sin tener que escribir las dos palabras completas. ¡Son como un comodín en nuestra escritura!

Las Comillas

Las comillas (“ ” o ‘ ’) son signos de puntuación que tienen un poder especial: nos permiten “enmarcar” palabras o frases para darles un significado particular, indicar que son citas textuales o señalar que estamos usando un término de una manera específica. Hay varios tipos de comillas: las comillas angulares o latinas (« »), las comillas inglesas (“ ”) y las comillas simples (‘ ’). En español, se recomienda usar primero las angulares, luego las inglesas y finalmente las simples, en ese orden, si necesitamos anidar comillas. Sin embargo, las comillas inglesas son las más usadas hoy en día, sobre todo en medios digitales.

El uso más conocido de las comillas es para reproducir citas textuales, es decir, para copiar exactamente lo que otra persona dijo o escribió. Si estamos escribiendo un trabajo y queremos citar una frase de un libro o de una entrevista, la ponemos entre comillas. Por ejemplo: “Mi mamá siempre me decía: ‘Haga las cosas con amor, mijo’”. Esto nos ayuda a dar crédito a la fuente y a distinguir nuestras palabras de las de otros.

También usamos comillas para señalar que una palabra o expresión se está usando con un sentido irónico, figurado o especial, o simplemente que no es propia del lenguaje formal. Si decimos: “Su ‘solución’ al problema fue crear uno más grande”, las comillas nos indican que la “solución” no fue realmente una solución, sino todo lo contrario. Otro uso común es para citar títulos de artículos, capítulos de libros, poemas, canciones o incluso para resaltar nombres de programas de televisión. Por último, las comillas sirven para destacar palabras extranjeras, neologismos o términos de argot que aún no se han adaptado completamente al idioma. Por ejemplo, “Me encanta ese ‘podcast’ de historia”.

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