CONTINUACIÓN CON EJE CORRESPONDIENTE AL PERIODO.
Escribe el siguiente contenido en tu cuaderno de castellano, contenido que aparecerá en los exámenes finales.
3. El Realismo en la Literatura Colombiana
En Colombia, el Realismo se desarrolló de forma tardía a finales del siglo XIX y principios del siglo XX}$ (entre los años 1880 y 1930). Mientras las potencias europeas lidiaban con la industrialización pesada, Colombia enfrentaba su consolidación como República en medio de constantes guerras civiles, la explotación de recursos naturales en regiones apartadas y las profundas diferencias socioculturales entre sus regiones geográficas.
Aunque la novela romántica María (1867), de Jorge Isaacs, ya contenía descripciones geográficas y costumbristas sumamente detalladas que anticipaban el Realismo, el movimiento se consolidó plenamente a través de dos vertientes principales:
A. El Realismo Regionalista y de Costumbres: Tomás Carrasquilla (1858 – 1940)
Carrasquilla es considerado el gran maestro del Realismo en Colombia. Dedicó su obra a retratar la vida cotidiana, las tradiciones, la religiosidad y las contradicciones sociales de los pueblos de Antioquia en novelas y cuentos como Frutos de mi tierra y La marquesa de Yolombó.
- Su Estilo: Recreó magistralmente la oralidad popular, los modismos de los arrieros, los mineros y los campesinos de su región.
- Su Enfoque: Su realismo no era trágico ni sombrío, sino impregnado de ironía, humor y una profunda observación psicológica de la codicia y el orgullo humano.
B. El Realismo Social y de la Selva: José Eustasio Rivera (1888 – 1928)
Rivera dio origen a lo que se conoce como la “novela de la selva” o de la “tierra”, publicando en 1924 la obra cumbre del Realismo social latinoamericano: La Vorágine.
- La Temática: La novela narra el viaje del poeta Arturo Cova a través de los llanos orientales y la espesa selva amazónica, exponiendo de manera cruda e histórica la brutal esclavitud y el genocidio de miles de indígenas y colonos durante la “fiebre del caucho”.
- La Selva como Fuerza Devoradora: En la obra, la selva amazónica no es un paraíso idealizado, sino un “infierno verde”, una fuerza destructora indomable que despoja al ser humano de su cordura y su moralidad. La Vorágine constituye una de las denuncias sociales y ambientales más poderosas de la literatura hispanoamericana.